Greenhushing: el ecosilencio de los inocentes

Frente a acusaciones de "greenwashing", algunas empresas están adoptando estrategias ecológicas de manera más discreta, concentrándose en cambios operativos reales, una practica llamada Greenhushing.

Escrito por Rosalía Lumbreras.

El ecosilencio” o “silencio verde” conocido como greenhushing es una práctica de algunas empresas que se viene usando desde los ya lejanos 2008, pero ¿Para qué? ¿Por qué? Para responder esto y un par de dudas extra primero nos tomamos un sorbito de agua y recordamos al greenwashing, en uno de nuestros blogs anteriores hablamos de lo que era, empresas se venden como “ecológicas” y “sustentables” sin serlo con el fin de (obviamente) generar más ganancia porque, como dice Don Cangrejo “les gusta el dinero”, bueno, esto lo explico porque el greenhushing en algunas ocasiones ha sido comparado con el greenwashing pero es todo lo contrario, mientras uno se esfuerza en que todo mundo sepa que es “eco”, sin serlo, el otro permanece discreto o en total anonimato para no ser juzgado. 

El ¿Por qué? 

Algunas empresas que practican el greenhushing desconocen el impacto que generan, y es probable que muchos de nosotros ni siquiera estemos al tanto de ello. Esto se debe a que, al exponerse como entidades ecológicas, ya sea como empresas, industrias, productos, etc., se convierten en el centro de atención y podrían atraer la mirada de activistas ambientales. Estos activistas examinarían y evaluarían minuciosamente cada proyecto, nuevo y antiguo, de estas empresas, para juzgar su desempeño. ¿Recuerdan el greenwashing? Por este motivo, todo se examina con detalle y no siempre se juzga de forma objetiva. Por lo tanto, muchas empresas prefieren no comunicar los esfuerzos que realizan en pro del cuidado del medio ambiente.  

El ¿Para qué? 

Las empresas denominan esto como un “ganar-ganar”, aunque implica renunciar a ciertas ventajas. Prefieren mantener un perfil discreto al actuar en pro del medio ambiente. Optan por seguir el camino ético (donde el pastito está bien cuidado, sin pesticidas), para que sus clientes puedan disfrutarla sin saberlo y sin incurrir en elevados costos. Ahora, reflexionemos sobre esas “varias ventajas”. Comprendo que esto pueda generar dudas. ¿A qué beneficios se refiere? Las empresas al salir de la sombra y dar a conocer sus esfuerzos diarios en favor del planeta, aunque implica explicar sus acciones, también les atrae a nuevos consumidores e inversores ecológicos. Estos últimos podrían impulsar su crecimiento y aumentar sus ganancias. 

Calladitos no siempre nos vemos más bonitos. 

Aunque muchas empresas opten por el greenhushing por su compromiso con el medio ambiente sobre las ganancias, esto puede limitarlas. Una comunicación ecológica desligada de lo lucrativo pero comprometida en generar un cambio promete mucho. 

El anonimato de las acciones ecológicas de las empresas podría acarrear consecuencias. Su falta de visibilidad como ejemplo para otras compañías podría obstaculizar el avance ambiental. Al salir a la luz, se genera eco sin contaminar, lo que atrae la atención de seguidores y motiva a otras empresas a emular esas acciones para obtener beneficios similares. 

Si bien esta opción puede destacarse por ir a contracorriente de las empresas que solo hablan, pero no actúan, también tiene su lado negativo al correr el riesgo de incurrir en greenwashing por mantenerse en silencio. Existe la posibilidad de un avance ecológico real, ya que (spoiler) la entrada en vigor de la Directiva de Alegaciones Verdes en 2024 obligará a las marcas a respaldar científicamente sus prácticas sostenibles, fomentando la confianza de los consumidores en la protección del medio ambiente. Este cambio podría inspirar a más empresas a unirse a la causa, darse a conocer y generar un impacto aún mayor. 

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