¿Habrá vida después de Facebook?

¿Habrá vida después de Facebook?

Facebook tuvo este lunes 4 de octubre una de sus peores jornadas. Durante más de 6 horas sus servicios, incluidos los de WhatsApp e Instagram, estuvieron totalmente inaccesibles para sus usuarios a nivel global. Como resultado del fallo las acciones de la empresa cayeron un estimado de 4.89%. De acuerdo con cifras de Forbes este descenso supuso que la fortuna de su fundador y presidente, Mark Zuckerberg haya tenido una reducción de aproximadamente 5 mil 900 millones de dólares 

Los problemas económicos y de funcionamiento en Facebook coinciden con unas semanas que ya eran complicadas para la empresa de redes sociales. Esto debido a las revelaciones de documentos internos que ha hecho la ex colaboradora Frances Haugen al diario The Wall Street Journal, que han puesto los valores éticos de la compañía en entredicho. Haugen ha compartido con el diario documentos que demuestran que desde dentro de Facebook se han tomado decisiones que ponen los intereses económicos sobre la seguridad de los usuarios y la prevención del odio. 

De acuerdo con información del diario ABC, los problemas en el servicio de las redes sociales han podido deberse a una serie de dificultades en los sistemas de dominio (DNS), que es el mecanismo mediante el cual los servidores traducen los nombres de dominio que todos usamos para acceder al interior de los portales web. Para el diario El Economista,  Hiram Camarillo, director y fundador de la firma de ciberseguridad Seekurity, comentó que el problema que afectó a las aplicaciones de Facebook fue que los dispositivos de los usuarios no podían encontrar las rutas por las cuales llegar a las direcciones IP donde los servidores están almacenadas. En palabras más simples, cuando nosotros le ordenamos a nuestros dispositivos acceder a una dirección electrónica estos recurren a los servidores DNS, y lo que estos hacen es conectar el dispositivo con todas las direcciones IP que el portal (en este caso Facebook) ofrece. El problema que sucedió hoy es que ese camino no existía, y por tanto los servidores DNS no podían acceder a las direcciones de Facebook y sus aplicaciones.

 

Una de las principales consecuencias de la provisional desaparición de las aplicaciones de Facebook fue la pérdida de uno de los canales de comunicación digital más utilizados para el teletrabajo. Nos referimos por supuesto a WhatsApp. Los usuarios de redes sociales expresaron una particular preocupación por las dificultades para establecer un intercambio fluido de mensajes con sus colaboradores, así como con sus seres queridos. WhatsApp se ha convertido sin duda en una de las herramientas de mayor uso cotidiano y la interrupción de su servicio generó importantes dificultades en los usuarios. Como solución muchos recurrieron al servicio de Telegram, al grado de saturar el servicio por momentos. Prueba de ello fue el reporte realizado por Downdetector, cuando a las 2:00 PM anunció que Telegram estaba experimentado complicaciones en su servicio.

 

El incidente suscitado este 4 de octubre con los servicios de Facebook ha puesto de relieve la vulnerabilidad de las conexiones digitales y las debilidades sobre las que está cimentada una porción importante de la actividad económica diaria a nivel global. La caída de Facebook, ocurrida coincidentemente con uno de sus más grandes escándalos internos, nos ha colocado frente una de las disyuntivas centrales sobre las redes sociales y su papel en el desarrollo de la vida pública:

¿Somos dependientes de esta herramienta? ¿Deberíamos diversificar nuestras formas de comunicación en Internet?

 

¿Valdría la pena buscar otras alternativas para la promoción de productos y servicios, así como para la organización propia del trabajo? Y vale la pena preguntarse también ¿Podemos confiar en una compañía que no se ha preocupado lo suficiente por hacer su plataforma más segura?. Facebook, teniendo Instagram y WhatsApp, es sin duda las empresa con mayor influencia en la organización del tiempo de uso de redes sociales. Por ello es importante reflexionar los usos que le damos y los beneficios que como herramienta puede darnos, no solamente en cuanto a nuestras actividades productivas, sino también a nivel emocional, afectivo y comunitario. 

EFE, “¿Cuánto perdió Zuckerberg tras la caída mundial de Facebook, Whatsapp e Instagram?”, El Sol de México.
Jordi Pérez Colomé, “WhatsApp, Facebook e Instagram sufren una caída de más de seis horas en un momento crítico para su reputación”, El País.
Rodrigo Riquelme, “Facebook desapareció de internet: esta es la razón por la que sus apps están fallando, según especialistas”,  El Economista.

 

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